Conversaciones del PLD

Cuando el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), salió del poder en el año 2000, se integró a su proceso tradicional de conversaciones internas. Esas conversaciones suscitaron debates, de esos debates surgieron revisiones y de esas revisiones emergieron decisiones que se materializaron en cambios y nuevos cursos de acción que tomaría—en los años siguientes—esa organización.

Durante ese proceso se derrota del PLD en el año 2000 conocí, de primera mano, a personas exasperadas porque no veían que la organización morada—en oposición—estuviese ocupándose de cosas “realmente útiles.” El tiempo ha pasado y el PLD ha vuelto al poder una y otra vez. Se ha establecido como una formación política dominante durante todos estos años y nunca han faltado en esa organización—en medio del triunfo—sus tradicionales momentos de conversación, debate, revisión y decisión. Siempre, por más estable que haya sido la situación del partido morado, han surgido voces autorizadas en su seno llamando a todos a poner atención en una variedad de detalles y llamando a revisión.

Sucede esto ahora, cuando han conseguido una súper mayoría electoral y se han hecho con el poder ejecutivo por un margen de votos nunca alcanzado en el país por organización política alguna. Y hacen esto con llamados muy serios y hasta preocupantes; hay voces en el peledeismo que hoy llaman a su tradicional proceso de conversación, casi con alarmismo.

Esto que hemos señalado es lo tradicional en toda organización política; pero, aquí sólo el PLD practica eso. El Partido Reformista y el Partido Revolucionario Dominicano, una vez desaparecidos sus líderes cabeza, debieron abocarse a una conversación y diseño de estrategia a largo plazo, asumiendo decisiones y compromisos firmes y renovando frecuentemente esa misma conversación; pero, no lo hacen, ni lo hicieron. Se contentaron con girar cheques al banco a su fabulosa herencia política hasta que quebraron sus capitales inmensos y terminaron siendo una fracción—casi facción—de lo que eran.

Hoy, tristemente para muchos, la principal organización opositora (Partido Revolucionario Moderno PRM) está inmersa en procesos de marchas y manifestaciones, dando una rueda de prensa cada semana junto a otras organizaciones, con su líder—Luís Abinader—confundido con el tumulto de protestas en pequeños y grandes municipios del país, sin tener aún un proceso de conversación a lo interno, que sin mayores ruidos evalúe los hechos y los contraste con la opinión de los expertos. Salvo que el azar sonría a esta oposición, en ningún tiempo cercano se vislumbra que puedan derrotar a un oficialismo que, vez tras vez y sentado sobre grandes triunfos, se sienta a criticarse a sí mismo y a llamar a todos sus líderes a evaluación.

Es muy difícil, por ejemplo, creer que se puede tener un vehículo en movimiento toda una década sin revisar el estado de los neumáticos; el aceite y las bujías, la transmisión y el motor; la alineación y el balanceo; pues, tal dispositivo de la modernidad, necesita cuidados y revisiones. La confianza en los cuidados puntuales que el peledeismo ha dado a su maquinaria política es la que llevó a Medina, al aspirar por segunda vez a la presidencia, en 2012, a decir: “Ya no voy al Poder en el viejo (Volkswagen) “cepillo” sino que ahora voy al Palacio en un Mercedes Benz  600” al parecer,  bien afinado. Todo esto, mientras la oposición sigue sin revisarse, montada en un vehículo sin mantenimiento, con los neumáticos en el hilo, pareciendo tener una funda llena de perforaciones por cristal trasero.

Un partido y un matrimonio coinciden en lo que un sabio denominó como “una larga conversación.” Usted no puede salir con su esposa a compartir con otra pareja, hablar y reír hasta la madrugada con ellos y luego regresar a su casa a estar completamente en silencio respecto a su mujer y sus hijos, durante todo el resto del mes. Del mismo modo, ninguna organización política puede caminar sola con un solo pie, planteando una conversación y un debate a la sociedad y a sus adversarios, sin tener a lo interno,  entre ellos, constantemente una seria conversación. Sin embargo, ese es el caso de la oposición más votada en el país. Se trata de un curso de acción política y humanamente insostenible. Y los hechos lo van demostrando.

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Nota: La cita “una larga conversación” respecto al matrimonio, forma parte de la frase atribuida al novelista, biógrafo y ensayista francés Émile Salomon Wilhelm Herzog, mejor conocido por su pseudónimo André Maurois, la cual expresa: “Un matrimonio feliz, es una larga conversación que siempre parece demasiado corta.

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